Nunca bajes tu estándar

Un famoso refrán dice que “el que no sabe para dónde va ya llegó”, hoy podría decir que “el que no sabe por qué espera, cualquier cosa o persona sirve” y eso no es así.

Waiting

Cada uno de nosotros es el resultado de decisiones, positivas o negativas, que hemos tomado. Todo lo que sembramos o decidimos es lo que recibimos.

Es acá donde muchas personas abortan sus sueños, metas, anhelos o deseos más profundos en el tiempo de espera. Tenemos que tener claro que cuando aceptamos a Cristo como dueño de nuestra vida TODO cambia, ya no vamos al azar, sino que caminamos bajo un diseño perfecto y un propósito ideal para nuestra vida. Esto a la vez nos lleva a tener presente que a partir de ahí todo cambia, ya no es lo que queremos o pensamos, sino lo que El sabe que es mejor para nuestras vidas.

Hoy quiero animarte para que cobres fuerzas nuevas en tu tiempo de espera y hagas un trato contigo mismo de no negociar lo que no es negociable. De camino escucharás voces extrañas que buscan confundirte diciéndote que pides mucho, que por lo que estás esperando es exagerado o que no llegará, pero ahí debes de hacer un alto y escuchar la voz correcta, la de tu Pastor que te da paz y esperanza cuando te recuerda que eres su hijo, mereces lo mejor por su gracia y El ha decidido bendecirte.

Aunque el tiempo pase y creas que nada está pasando nunca bajes el estándar o negocies aquello que es importante para ti. Si eres un 100, mereces un 100, no un 50.

En el transcurso de la vida he visto personas negociar lo valioso o conformarse con menos, solo por si no llega y eso es un horror que pasa una factura muy cara. Otras personas con grandes propósitos en Dios se cansan de esperar y toman decisiones emocionales que les saca del camino correcto. Nada es más importante en la vida que estar en el centro de la voluntad de Dios.

Si estás esperando por algo o alguien cobra ánimo tu corazón, se que no es fácil, pero al final valdrá la pena y podrás sonreír orgullosamente de haber tomado la decisión correcta. Dios tiene lo mejor para tu vida, espéralo, si confías en El serás sorprendido.

Esperar no es lo más fácil, pero sí lo más seguro. Define para ti mismo por qué estás esperando, qué anhelas tener, vivir o alcanzar, cierra tus ojos y visualiza lo que hay en tu corazón y aquello que Dios te ha hablado… una vez que lo tengas claro será más fácil esperar y no negociar.

“Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor”

Salmo 40, 1-3

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